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El Discípulo que besó la toga

 Atentos, cofrades del socialismo y la decencia política! Porque hoy toca diseccionar la tragicomedia de Emiliano García Page, el hombre que hizo de la deslealtad un arte barroco y encontró su verdadero hogar político... ¡en la antesala del PP!

No es traición, queridos, ¡es Pageísmo! Un ejercicio de equilibrismo moral donde se abraza al compañero Sánchez con una mano... mientras con la otra afila el puñal (o el báculo, que en Castilla-La Mancha manda). Nuestro Emiliano no es un simple disidente; es Judas Iscariote con cargo institucional, el apóstol que vendió a su mesías por treinta monedas... de la moneda de la derecha más añeja y casposa.


La Batalla de Sánchez: Resistir a todos, menos a los Barones

 Cada día me sorprende más la inmensa capacidad de resistencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Aunque hace casi una década que no pertenezco al PSOE, no puedo evitar plasmar mi humilde opinión.

Muchos le apoyamos en su día en aquella lucha desigual: frente a lo de siempre y contra los de siempre. Barones y baronesas del PSOE intentaron por todos los medios acallar la voz de la militancia para perpetuarse, haciendo siempre de su capa un sayo.

Es fácil comprar voluntades y otorgar prebendas; en esa labor, los barones son insuperables. No deja de ser chocante que algún autodenominado barón siga despotricando e insultando nuestra inteligencia con el beneplácito de Ferraz.

Y ahí reside uno de los grandes fracasos de Sánchez: no haber llevado a cabo una profunda refundación que expulsara de la organización a cientos de elementos que nada tienen de socialistas. Gente que, al igual que el ultraderechista Santiago Abascal, nunca ha cotizado un solo día fuera de la política.

Sánchez resiste... mientras sus enemigos reales – no los del PP o Vox, sino los que anidan dentro del PSOE – aguardan para asestarle la puñalada definitiva.

La indignidad del PP con los pensionistas

 La actitud de Feijóo y del Partido Popular con respecto a la subida de las pensiones es, sencillamente, indignante. Primero votaron en contra de una medida esencial para garantizar la dignidad de millones de pensionistas, demostrando una vez más su insensibilidad hacia quienes más necesitan protección. Y ahora, ante el escándalo y el rechazo social, intentan rectificar con una hipocresía que huele a cálculo electoralista. 


¿Qué clase de liderazgo es este? ¿Qué valores defiende un partido que primero da la espalda a los mayores y luego, cuando se ve acorralado por la presión pública, intenta maquillar su error? El PP no rectifica por convicción, sino por conveniencia. No les importan las personas, les importan los votos. 


Feijóo y su partido han vuelto a demostrar que son incapaces de priorizar el bienestar de la ciudadanía. Su voto en contra de la subida de las pensiones fue un ataque directo a los derechos de quienes han trabajado toda su vida para construir este país. Y su rectificación no es más que un parche oportunista, una muestra más de su falta de principios y de su doble moral. 


Los pensionistas no merecen migajas ni medias tintas. Merecen respeto, dignidad y políticas firmes que garanticen su bienestar. Y lo que el PP ha demostrado, una vez más, es que no está a la altura de las necesidades de la gente. Su hipocresía es tan evidente como su falta de escrúpulos. No se puede confiar en quienes solo actúan cuando les conviene.

PP, Vox y Junts bajan las pensiones a millones de jubiladas y jubilados

 No hay que ser un lince para entender que las derechas son de derechas por encima de todas las cosas. 

Llámense PP, Vox; Junts, o la madre que los parió, son la misma bazofia recalcitrante y falaz. 

Que nadie se lleve a engaño. las derechas. españolistas o independentistas, tienen un denominador dar por el culo a los de siempre, a los currelas, a las clases medias y bajas y a los pensionistas. 

Ayer estas derechas vergonzosas y vergonzantes , se pusieron de acuerdo para tumbar la subida económica de millones de pensionistas, esta escoria quería dar una bofetada sonora , no  a Pedro Sánchez, si no a millones de pensionistas. Y es lo es lo que mejor se les da a esta basura política, dar hostias a discreción. 

Pues yo me cago en el corrupto de  Feijóo , en el fascista nazi de Abascal y en la acémila de Puigdemont .

Pensionistas, ahora vais y les volvéis a votar a esta calaña de golfos apandadores.

 


Las Navidades pasadas

 En estas fechas tan señaladas, en la que dicen que la Navidad ablanda los corazones, permitid que a este humilde juntaletras también le invada por un momento el espíritu navideño.

Y es que las mejores navidades son aquellas que recuerdo como las más sencillas y tradicionales . 

En un hogar más que humilde y al calor de una estufa de leña,  certezas e incertidumbres  se fusionaban  en las miradas, haciendo de ese batiburrillo un mundo de emociones dispares. 

Y es que mi memoria , caprichosa donde las haya, se va haciendo selectiva acorde a la propia evolución de mi persona. La plaza,  el Belén , la Merce, el confetti y la gran  hoguera donde, de alguna manera y a través del fuego, buscábamos la purificación del alma, era un mundo en el que poder obviar por un tiempo la realidad del día a día. 

Luces de colores en las calles, villancicos y el aguinaldo casa por casa.

Las botellas de sidra y el turrón del tío Soriano. 

El pino traído de El Cerro.

Las cadenas de colores por el comedor. 

El radiocasette con la voz de la Machucha.

La sonrisa de mi madre.

La incomprendida seriedad de mi padre.

El regreso de un hermano desde lejos.

La tregua entre todos. 

Feliz Navidad y próspero 2025



Son más peligrosos por incompetentes que por corruptos.

Si puedo resumir con una sola palabra el sentir de la mayoría del pueblo valenciano, ésta sería, DOLOR.
El temporal en forma de DANA ha asolado las vidas de miles a valencianos, al igual que antaño los políticos del PP asolaron sus bolsillos.
La historia se repite y puedo afirmar que está caterva peperil es más peligrosa por incompetente que por corrupta.
Más de dos centenares de fallecidos serán una pesada losa sobre los de Feijoo.
Y sí, queridos lectores, cada palo que aguante su vela y que el peso de la ley recaiga sobre esa pleiyade de incompetentes que jamás supieron hacer la O con un canuto pero que en el PP han hecho carrera para trincar, que no gobernar.

Si hay justicia, Mazón y sus secuaces de incompetentes, deberían ingresar en prisión, pero claro, !para confiar en ésta justicia podrida al servicio de los de siempre!
Todos somos iguales ante la ley, eso dicen.  Mienten mientras se mean y cagan en nuestra geta.
Valecianas y Valencianos, no os merecéis tanto dolor, salid a la calle y gritad todo lo que podáis , que vuestro grito de esperanza sea el de todos los españoles de bien.
Nunca más.

La Paz en el festival de teatro clásico de Mérida

 Regresar a Mérida es siempre una revelación. No es extraño que este humilde Juntaletras haga de cualquier novedad arqueológica un acontecimiento histórico que redunda entre lo divino y humano.

Y es que la vetusta Emérita Augusta sigue mostrando su pasado glorioso para deleite del conocimiento.

A pesar de haber escudriñado cientos de veces por sus entrañas, no dejo de sorprenderme de una civilización tan avanzada técnica y humanamente.

Pero era el 70 aniversario del festival de teatro clásico el que tintineaba en mi cabeza ya desde el año pasado.

El teatro romano es el mejor escenario para ver representadas obras de los mejores autores clásicos.

Tuve la ocasión de ver  una versión de Francisco Nieva sobre ‘La Paz’ de Aristófanes,  dirigida por Rakel Camacho y protagonizada por Joaquín Reyes como Trigeo. Apuntar que Reyes juega con ventaja a la hora de representar el papel. Irreverencia , incoherencia y fantasía, cualidades de sobra conocidas por Reyes , que le hace salir victorioso de la irreverencia de Nieva.

Pero es Astrid Jones la que brilla entre estas vetustas ruinas del teatro de Mérida.

Jones da vida esa eterna controversia entre el bien y el mal. Representa con gran talento a La Guerra frente a La Paz de Laura Galán.

Con una representación artística de gran nivel, La Paz, siempre merecerá la pena.