En la hora de la despedida
Diebus belli
No es que yo sea un guardian de las esencias ni alma blanca cargado de razones en las que ya nadie cree, no, no lo soy, simplemente soy un juntaletras cansado de la memez de muchos, muchas, o también del inclusivo, muches.
Y es que nadie está libre de la estupidez cotidiana en la que caen aquellos, aquellas y aquelles que interiorizan las vulgaridades más cotidianas, sí, somos acémilas arrogantes a las que el garrote ya no hace mella.
A medida que los años van sumando entre canas y canastos, hace que el talento se transforme en intelecto, o era al revés?, no, que va! los años solo dan insatisfacción por lo que dejamos de hacer o vivir.
Las visicitudes se convierten en triunfos o en fracasos?, pobres de aquellos que cargados de soberbia y vanidad crean que triunfaron no si antes pagar el tributo del fracaso. No, la vida en sí es un cúmulo de despropósitos y canalladas y de nada sirve edulcorar el amargo sabor de lo irracional.
Y qué me contáis del amor?, de los sueños rotos, de la crueldad del desprecio o del olvido a lo que se amó?
Sí, lámour, esa pícara que nos enredó, embelesó y nos hizo renunciar a tantas cosas!
Sin amor, sin pasión, sin locura, sin lujuria, quién en su sano juicio puede sentir la vida?, pues muchos, muchas y muches diréis que no, respuesta que entiendo pero que no comprendo.
No comprendo aunque el látigo flagele mis espaldas multiplicando por dos el dolor al verme en un espejo que dejó de reflejar la ecuanimidad de mi razón.
Elegid, elegid bien entre las propuestas del psique y solo así podréis recuperar el sentido común y quizás, pero solo quizás, seguir despiertos, despiertas y despiertes.
EL BLANCO LITERARIO.
Hace unos días y en charla amena, alguien sacó a colación la figura del "negro literario" en la política española,
Según la RAE, lo define como una persona que "trabaja anónimamente para lucimiento y provecho de otro, especialmente en trabajos literarios".
A pesar de su significado connotativo y de varios estereotipos negativos asociados históricamente a la población negra, y que no son otras que la explotación, la sumisión y la invisibilización, no pude resistirme en dar mi opinión.
Yo también he sido un "negro literario" en multitud de ocasiones. Más bien, he sido un "blanco literario", pues históricamente, ¿qué comunidad no ha trabajado "anónimamente para lucimiento y provecho de otro?
Y muchos fueron los discursos, lo manifiestos o los artículos que escribí para lucimiento personal de otros.
Jamás me movió el ánimo de lucro (nunca recibí ni un duro) sino la de ser de ayuda para aquellos que saben lo que quieren decir pero no saben como expresarse con un lenguaje coherente ni vertebrar un discurso.
Hace apenas un año decidí dejar de ser un "blanco literario" pues comprobé que los textos que con tanta dedicación preparaba eran cruélmente mutilados, no para mejorarlos, sino para descafeinarlos mediante chascarrillos e ínfulas.
Mirando para Cuenca
Siempre hemos escuchado que "Cuenca es única".
Es una frase hecha de una larga lista de curiosas comparaciones para acentuar nuestra singularidad.
"Mirando para Cuenca", es quizás la mas conocida por su ambigüedad jocosa.
Esta sencilla frase se ha colado por mérito propio en la privacidad que otorga la alcoba.
Y claro que Cuenca es única, única en conformismo y resignación.
Conformismo que vaticina la inmovilidad de una sociedad apática y carente de iniciativa y reivindicación.
Resignación ante un futuro incierto que está acostumbrado de ver el talento partir.
No está en mi ánimo ofender sino poner de relieve que tenemos que dar la vuelta a ese productivo "Mirando para Cuenca".
Somos parte de la España vaciada, olvidada y amenazada. Hagamos de nuestra singularidad la fuerza de nuestro futuro.
Y hasta que llegue ése momento, id pensando en que solo "Mirando para Cuenca" conseguiremos exclamar que "Cuenca Existe"
Fascismo o Libertad
Creo que hace ya más de un año que no hablo de política pues nada me aporta en estos momentos.
En cuerpo y alma
Tras más de una década compartiendo pensamientos y reflexiones políticas, hoy en día doy mucho más importancia a materias humanistas y corrientes filosóficas muy variadas.
No hecho nada de menos la política. Atrás quedaron rivalidades, desencuentros y dagas por la espalda. La política es una etapa de mi vida que no puede ni debe volver a interferir en mi pensamiento.
La claridad y certeza en el razonamiento no puede ser contaminado por nimiedades de un arte que nació para servir al pueblo pero que se conforma con un servicio parcial y del que los políticos solo ansían su reciprocidad.
Hace tiempo que solo la palabra me seduce.
Construir relatos, adentrarme en los misterios del verbo y diseccionar la relatividad de lo humano, hace mantener la curiosidad en lo que es ajeno o propio.
La poesía siempre me sedujo, aunque todavía no he podido alcanzar el equilibrio entre su locura y realismo. Diego Jesús Jiménez con sus obras me hizo descubrir este bello arte y olvidarme de la rigidez de sus normas para adentrarme en exprimir y concentrar la palabra en lo verdaderamente importante.
Como humilde discípulo de este gran poeta de Priego, escribí una serie de poemas que confluyeron en "Río de Vida" , ópera prima con claras influencias del genial e irrepetible, Diego Jesús Jiménez.
La deconstrucción de la palabra se hace indispensable para poder fusionar lo onírico del sueño con lo circunstancial de la realidad.
Pero es la poesía con su constante ambigüedad la que de verdad pone en guardia todos mis sentidos pues nace de la experiencia cotidiana y del viaje por la vida.
Nada me es ajeno o indiferente y de la observación contemplativa nace la excelsitud de simbiosis de la palabra y el verbo.
La esperanza del nuevo amanecer
¿Pero como olvidar las miradas, los gestos, las confidencias y los abrazos?
En este mundo más globalizado y conectado que nunca, se nos estaba olvidando el verdadero significado de la vida, que no es otro que el del amor.
Ahora y casi obligados por la distancia, volvemos a dar valor al significado de la palabra.
Palabras olvidadas como "te quiero", "¿como estás?, o eres lo mejor de mi vida, han vuelto a nuestro vocabulario de forma habitual y que sirven para reconfortar el alma cuando son expresadas desde la sinceridad del corazón.
Los más pequeños de la casa han entendido que son transmisores de la esperanza y del nuevo amanecer, por eso hay que entender que sus enfados y rabietas son motivadas por la inédita situación a la que se enfrentan. Por eso las madres y padres deben ser especialmente pacientes y comprensivos pues su amor es incondicional y sincero.
Pronto llegarán los abrazos y los besos que harán que los reencuentros cobren merecida recompensa.
Y mientras llega ese momento, yo seguiré soñando con Priego y sus gentes, con su Vega Cesma donde me siento libre, con sus amaneceres de película, con sus atardeceres dorados y con lo mucho y bueno que nos une a todos.








