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Cirugía para La Roja

 Más allá de la ideología de cada uno y de sus valores, está la educación y el respeto.

Hoy queridas y queridos lectores de este humilde Juntaletras, vamos a hablar de algunos elementos incívicos y pueriles pertenecientes a la Selección Española de fútbol.

La Roja, como España entera conoce a nuestro equipo de fútbol no está exenta de futbolistas fanatizados por el odio y la indecencia. Sólo escuchar La Roja les produce pruritos y cefaleas.

Todos sabemos qué jugadores son los inoculados por el virus de la desvergüenza y de la radicalidad. Pobres vagabundos intelectuales sin más mérito que poseer cierta habilidad con las piernas a pesar de encefalogramas casi horizontales.

Millonarios en calzoncillos, nuevos ricos de pulserita con la bandera de España, patanes, nunca mejor dicho, que enfurecen por pagar impuestos pero que hacen de testaferros y delincuentes financieros su muleta para eso tan español de "que paguen otros".

Ser español y sentirse orgulloso de serlo es otra cosa muy diferente a lo que predican estos rufianes de nueva pero rancia estofa.

Nadie está libre de personajes como está pequeña tropa de maleantes que pulula con impunidad por toda la sociedad española, ahora bien, no está demas que les reprochemos su ausencia de valores democráticos y de respeto por derechos de los demás.

La Roja, reflejo parcial de la sociedad española, debe extirpar con cirugía el cáncer del odio fascista que ha hecho metástasis entre parte de sus integrantes. 

Y dicho esto, viva la Roja decente y viva la España democrática!

La vida sigue igual

Hoy es un día cualquiera, uno de tantos, uno más donde la rutina y el tedio convergen en sintonía para hacer caer en picado las previas expectativas. 
Y es que a lo Julio Iglesias, "la vida sigue igual"
Todo sigue igual y nada cambia, en la vida como en la política nacional e internacional.

Seguimos y seguiremos impasibles ante el genocidio del pueblo Palestino por parte del estado terrorista de Israel.
La vida sigue igual.
En Ucrania las bombas sigue acallando la palabra.
La vida sigue igual. 
La extrema derecha se hace fuerte en Europa y el fascismo hace honor a sus nefastos precedentes, véase Hitler , Mussolini o Franco, asesinos fanatizados por su odio. 
La vida sigue igual.
Y en España, Feijoó sigue midiendo sus palabras para que su cabeza no comparta pica con la de Pablo Casado.
La vida sigue igual.

Y mientras todo esto pasa, nos importa un pepino si  baja el paro, el aceite de oliva o el maldito Euribor.
Claro que sí, lectores asíduos de este humilde juntaletras, entre guerras y politicastros mal encarados y peores personas, yo me seguiré refugiando en mi pequeña Arcadia Feliz donde soy inmune al ruido y a la desesperanza. 
La vida sigue igual
 

Vértigo

 Es lo que mejor describe para este humilde juntaletras la incertidumbre ante lo desconocido, vértigo. 

Media naranja, medio corazón, media vida. 

El vértigo, queridos lectores, abate el espíritu y lacera el alma. El vértigo sin temor, aplaca la congoja. 

¿Cómo no sentir vértigo cuando la naranja, el corazón y la vida, siguen vertebrando almas paralelas? 


Horas, minutos, segundos, vértigo a vivir, vértigo a sentir, vértigo inmisericorde, vértigo. 

Y en lo más alto del trapecio, ¿quién tiene más vértigo?, ¿el funambulista o el espectador? 

Asi como el control y el equilibrio ayudan al artista a superar el vértigo, el público relaja su suerte al mérito del oficio. 

Vértigo insensible y atroz, la esperanza y el amor desarman los miedos y hacen que la zozobra sea tan volátil como pesada es tu losa. 

Amor semper vincere


El camello de Feijoó

Temblad, temblad malditos.

Esto es la conclusión a la que llego después de la sesión de no investidura de Alberto Núñez Feijoó .

A este humilde juntaletras se le hace demasiado largas estas sesiones tan inútiles como estériles y que solo van encaminadas para mayor gloria de los oradores .

Y es que esta sesión de no investidura de Feijoó solo ha servido para que los palmeros hagan gala de de sus grandes dotes para aplaudir como posesos sin apenas prestar atención a lo que se dice desde la tribuna. 

Para los palmeros ovacionar a su líder es una religión inquebrantable, no por la afinidad o simpatía, si no porque les va el pecunio en ello. 

Pero para la gente que de verdad madruga y que de verdad hace funcionar el país, esto es una burla digna de presidio. Nos hacen perder nuestro valioso tiempo en una sesión de investidura que todos sabemos desde el mismo día de la elecciones generales que no sería posible conformar un gobierno Frankostein de Alberto Núñez Feijoó y de Santiago Abascal. 

Como se dice en mi pueblo, nos mean en la cara, pero carajo, nos dicen que llueve. 

Ni Feijoó será presidente del gobierno , ni Abascal su fiel escudero, es más, no creo que estén capacitados para dirigir ni una comunidad de vecinos. ¿Es que alguien lo dudaba?

No tengo ninguna duda que Feijoó ha usado su no investidura para intentar afianzarse en la presidencia del PP, presidencia que le hace recaudar cientos de miles de euros, y es que a Alberto le importa tres pepinos perder su no investidura y ser humillado en sede parlamentaria por oradores muy superiores en intelecto, lo único que le importa es la pela. 

No es fácil para él renunciar a su amistad con el narco gallego y a todo aquello que al él le reportaba en prebendas, y ya sabéis, a rey muerto, rey puesto. 

Dicho claramente, Feijoó ha encontrado otro camello, y ese camello se llama España. 


El Pregón

 


Septiembre de 1984.
La plaza se viste de gala,  bujes adornan los kioscos de madera desvencijada por el paso del tiempo, infinitas banderas rojigualdas hacen de tapices para la ocasión.

Es la hora del pregón, la muchedumbre va llegando al son que marcan unas incipientes peñas que dan a la plaza su particular espíritu etílico y desenfadado. 

A un lado de la plaza, las autoridades locales y foráneas, acompañados de la corte de honor donde la belleza que da la juventud se hace visible.

Se apresuran para coronar entre aplausos y vítores a la reina y damas que presidirán todos los actos lúdicos y festivos que se celebrarán en la localidad.

Y llega la hora del pregón, donde se da cuenta del prometedor futuro, del reconocimiento del pasado y de la realidad tozuda del presente.

El pregonero finaliza con vítores y soflamas religiosas para solicitar la protección del santo y emplaza a las fuerzas vivas del municipio a conseguirlo mediante plegarias y rogativas.

Debajo del kiosco de tablas torcidas y de clavos que supuran tétanos, el vulgo, la plebe, que aplaude enfervorizada tan letanico discurso.

Pero a un lado de la plaza está Merce, ajena a lo que dice el orador, invisible para todos. 

Merce esta sentada dentro de su tienda diminuta donde lleva sentada todo el día y allí seguirá hasta que su cuerpo aguante. 

Nadie más que ella sabe de su propia realidad,  ella sólo sabe y entiende de endulzar la vida con su variada carta de dulces que con tanta paciencia y esmero preparó días antes. 

Merce está sola, Rufino hace unos pocos años que partió de este mundo, dejando a Merce el difícil reto de seguir haciendo las delicias a generaciones del pueblo. 

Pero allí sigue Merce, invisible cuando a las tantas de la madrugada cierra la ventanilla y se apresta a caminar a su casa. 

Le espera otro día duro y tiene que preparar la siguiente partida de alajú, y lo seguirá haciendo sóla e invisible hasta el último día de su vida. 

Merce fue a reunirse con Rufino en el Hades, lugar donde siguen siendo invisibles. 


No sé si alguna vez seré pregonero de las fiestas de mi pueblo, personas más capacitadas que este humilde juntaletras las hay por decenas, por eso quiero agradecer el empeño y estima de las personas que me lo pidieron y me  piden que lo sea. 

Sí alguna vez lo soy, haré un pregón para Merce y para tantas y tantas de  esas personas invisibles que durante generaciones dieron fama y prestigio a mi querido y amado pueblo con su trabajo y sacrificio. 

Felices fiestas para todos y todas 


Punto de fuga

 Hoy, queridos lectores, este humilde juntaletras va a disertar sobre como afecta un punto de fuga en la vida.

Como sabréis, las líneas paralelas que convergen en el famoso punto de fuga.

Técnica que se ha usado con frecuencia en el arte de la pintura y que Da Vinci con gran maestría la hizo célebre. 

Pero no, queridos amigos, no quiero hablar de pintura ni de arte, hoy mi punto de fuga es una nueva reflexión existencial y que radica en la observación de lo cotidiano.

Cambiemos líneas paralelas por vidas paralelas, cambiad dos simples líneas paralelas y multipliadlas por vidas  paralelas de seres queridos y amigos. 

En momentos de zozobra, buscar un punto de fuga, es reconocer que estamos condenados a encontrarnos, con nosotros mismos y con todos aquellos y aquellas que significaron algo en nuestras vidas. 

Y en el punto de fuga, buscamos lo que significa la verdadera libertad, la de creer en unas certezas volubles a discreción del interesado. 

Entre creer y no creer, yo tengo la firme convicción de haber hallado ese punto de fuga donde me recreo en la idea de formar parte de algo mucho más grande y que excede mi conocimiento. 

Queridos lectores, los caminos hacia el punto de fuga son inescrutables. 



Nunca puedo decir adiós

 Así, igual que el legendario tema de The Communards, este humilde juntaletras jamás pudo decir adiós.

En el campo charro nació, en una tierra dura pero fértil para forjar el espíritu y la nobleza.

Las incertidumbres pudieron más que las certezas y muy joven hizo el petate para emigrar a una Francia que ofrecía una oportunidad. 

Y en esa Francia de las oportunidades, el trabajo duro del bronce y aún con las privaciones, pudo formar una familia, un hogar, una ilusión y un proyecto en común. 

No sólo los gallegos sienten morriña por su tierra, los charros, esa raza que supura vigorosidad, pero que lleva los sentimientos a flor de piel, no pudo sucumbir a la llamada de un pequeño pueblo enclavado entre la serranía y de la alcarria de Cuenca, donde asentó su casa y vida. 

En Priego la familia creció con dos nuevas rosas perfumadas, no sin sacrificio, renuncias y abnegación.

El mimbre primero, la explotación de áridos y la retroexcavadora, dieron a la familia el maná suficiente para que los sacrificios personales fueran mitigados.

Y por último llegó la Rosa más bella que conoció. La amó, la cuidó y la regó hasta el final, haciendo modelar su semblante serio por uno de complacencia y aprobación.

Con la enfermedad vino la melancolía ante la irremediable levedad del propio ser. 

Atrás quedaron las sonrisas, los abrazos y tantos y tantos momentos compartidos que jamás se le olvidarán. 

Y en la hora final, en la del juicio y montado en la barca de Caronte, rodeado por su prole, nos dijo adiós en silencio, con la modestia que le caracterizaba y con la rectitud que mantuvo en su vida. 

No, nunca puedo decir adiós, jamás me gustó hacerlo. Decir adiós es renunciar a lo vivido y olvidar la calidez de los recuerdos. 

No, nunca puedo decir adiós mientras siga recordando cada momento compartido. 

Allí donde estés, Isaac, vuela alto, vuela libre, vuela mirando hacia la tierra donde nos sigues haciendo tanta falta y ten presente que jamás te olvidaremos. 

Descansa en paz